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El embrague de carbono para Fórmula 1

Definitivamente, menos es más

Los embragues para Fórmula 1 se fabrican a mano y constan de hasta 20 piezas sueltas. El diseño ligero y estilizado de los vehículos exige que el resto de componentes también lo sea, y el embrague no es una excepción. El resultado es un embrague con una longitud inferior a la de un bolígrafo y un peso de solo 1.200 g. Eso equivale aproximadamente a una décima parte del peso de un embrague convencional montado en un coche compacto. Para la transmisión de fuerza se utilizan solo cuatro discos de fricción de 97 mm de diámetro. Se usan materiales extremadamente ligeros (titanio y fibra de carbono) para reducir el peso al máximo. Se utilizan aleaciones de alta resistencia aptas para la industria aeroespacial para maximizar la rigidez del cárter de titanio, esencial para conseguir un volumen de inyección preciso.

Montaje a mano de un embrague de carbono para Fórmula 1
Montaje a mano de un embrague de carbono para Fórmula 1
Montaje a mano de un embrague de carbono para Fórmula 1
Montaje a mano de un embrague de carbono para Fórmula 1

Definitivamente, menos es más

Los embragues para Fórmula 1 se fabrican a mano y constan de hasta 20 piezas sueltas. El diseño ligero y estilizado de los vehículos exige que el resto de componentes también lo sea, y el embrague no es una excepción. El resultado es un embrague con una longitud inferior a la de un bolígrafo y un peso de solo 1.200 g. Eso equivale aproximadamente a una décima parte del peso de un embrague convencional montado en un coche compacto. Para la transmisión de fuerza se utilizan solo cuatro discos de fricción de 97 mm de diámetro. Se usan materiales extremadamente ligeros (titanio y fibra de carbono) para reducir el peso al máximo. Se utilizan aleaciones de alta resistencia aptas para la industria aeroespacial para maximizar la rigidez del cárter de titanio, esencial para conseguir un volumen de inyección preciso.

Embrague de carbono SACHS para Fórmula 1
Embrague de carbono SACHS para Fórmula 1

Diminuto en tamaño, enorme en potencia

Los motores de Fórmula 1 producen casi 1.000 caballos de fuerza y aceleran de 0 a 100 km/h en aproximadamente dos segundos. Para transmitir esta potencia a la transmisión, se requiere un embrague de alto rendimiento y desarrollado especialmente.

Este embrague extremadamente avanzado transmite un par de hasta 1.000 Nm, posible gracias al material de fricción de carbono especial. En claro contraste, un embrague montado en un coche convencional de tamaño medio solo necesita transmitir un par de 400 Nm.

La energía que soporta un embrague para Fórmula 1 en el proceso de arranque es 10 veces superior a la de uno convencional. En términos de rendimiento, esto significa que la densidad de potencia es aproximadamente 100 veces superior al de un embrague convencional, debido a su diseño estilizado.

Embrague de carbono SACHS para Fórmula 1
Embrague de carbono SACHS para Fórmula 1

Diminuto en tamaño, enorme en potencia

Los motores de Fórmula 1 producen casi 1.000 caballos de fuerza y aceleran de 0 a 100 km/h en aproximadamente dos segundos. Para transmitir esta potencia a la transmisión, se requiere un embrague de alto rendimiento y desarrollado especialmente.

Este embrague extremadamente avanzado transmite un par de hasta 1.000 Nm, posible gracias al material de fricción de carbono especial. En claro contraste, un embrague montado en un coche convencional de tamaño medio solo necesita transmitir un par de 400 Nm.

La energía que soporta un embrague para Fórmula 1 en el proceso de arranque es 10 veces superior a la de uno convencional. En términos de rendimiento, esto significa que la densidad de potencia es aproximadamente 100 veces superior al de un embrague convencional, debido a su diseño estilizado.

Carga térmica

Un embrague para Fórmula 1 puede resistir temperaturas de hasta 1.200 °C. Los muelles de diafragma especiales del embrague de carbono resisten temporalmente temperaturas de funcionamiento que llegan hasta los 400 °C en el arranque. Como comparación rápida, el material orgánico usado para un embrague estándar empieza a quemarse a 450 °C.

Constituye un desafío particular lograr que el embrague ofrezca un rendimiento constante a diferentes temperaturas.

Carga térmica

Un embrague para Fórmula 1 puede resistir temperaturas de hasta 1.200 °C. Los muelles de diafragma especiales del embrague de carbono resisten temporalmente temperaturas de funcionamiento que llegan hasta los 400 °C en el arranque. Como comparación rápida, el material orgánico usado para un embrague estándar empieza a quemarse a 450 °C.

Constituye un desafío particular lograr que el embrague ofrezca un rendimiento constante a diferentes temperaturas.

Comportamiento ante el desgaste

Un embrague para Fórmula 1 necesita soportar hasta treinta procesos de arranque y hasta 4.200 cambios de marcha durante un gran premio, por ejemplo en Mónaco. Inevitablemente, esto conduce a un alto desgaste. Sin embargo, no solamente el arranque y los numerosos cambios de marcha someten al embrague a un esfuerzo enorme. El extremo dinamismo del motor, con sus picos de alto rendimiento, hace que el embrague patine permanentemente. En una vuelta de una carrera, el deslizamiento equivale aproximadamente a dos revoluciones. Se trata de otro importante factor que influye en el alto desgaste del embrague.

Comportamiento ante el desgaste

Un embrague para Fórmula 1 necesita soportar hasta treinta procesos de arranque y hasta 4.200 cambios de marcha durante un gran premio, por ejemplo en Mónaco. Inevitablemente, esto conduce a un alto desgaste. Sin embargo, no solamente el arranque y los numerosos cambios de marcha someten al embrague a un esfuerzo enorme. El extremo dinamismo del motor, con sus picos de alto rendimiento, hace que el embrague patine permanentemente. En una vuelta de una carrera, el deslizamiento equivale aproximadamente a dos revoluciones. Se trata de otro importante factor que influye en el alto desgaste del embrague.